30 Sep
30Sep

Había un mendigo sin casa, seguido se preguntaba -¿Por qué es ese mi destino? Alguien le dijo: Deberías tratar de preguntárselo al Buda. Entonces el mendigo emprendió el camino para encontrar al Buda y mientras viajaba, descendió la tarde.

Llegó a la casa de una familia rica y les preguntó si podía pasar la noche con ellos. Al dejarlo entrar, le preguntaron: -¿Joven, por qué estás viajando tan tarde? A lo que respondió: -Tengo una pregunta para el Buda y mañana voy a continuar mi viaje.

La familia le consultó: ¿Podemos darte una pregunta para que le hagas al Buda? Tenemos una hija de 16 años que no puede hablar; solo queremos saber qué tenemos que hacer para que hable. Al otro día el mendigo les agradece por el refugio y les dice: -Por supuesto, haré esa pregunta por ustedes. Y continúa su viaje.

En un momento ve un mar de montañas que debía cruzar. Escala una de ellas y conoce a un mago. El mago decide usar su báculo para llevar al joven y volar sobre el océano de montañas. Y el hechicero le pregunta: -¿Dónde vas? ¿Por qué estás decidido a cruzar estas montañas? A lo que el joven contesta: -Voy a hacerle al Buda una pregunta sobre mi destino.

El mago le dice: -Puedo darte una consulta para que le hagas al Buda, por favor? He intentado ir al cielo durante muchos años. Según mis enseñanzas, debería poder ir al cielo ahora. Puedes preguntarle al Buda ¿qué es lo que tengo que hacer para llegar al cielo? Por supuesto que le haré esa pregunta por ti, responde.

Y mientras su viaje continúa, una tortuga gigante que decide ayudarlo en el cruce de un río le pregunta: -¿A dónde vas? -Voy a ver al Buda. Tengo que preguntarle sobre mi destino. La tortuga entonces dice: -¿Puedes, por favor, consultarle sobre mí también?

He tratado de convertirme en Dragón por 500 años. Según mis enseñanzas, ya tendría que haberme transformado en Dragón. ¿Puedes preguntarle al Buda qué debo hacer? -Por supuesto que haré esa pregunta por ti.

El mendigo finalmente conoce al Buda. Y el Buda dice a todos: -Responderé 3 preguntas a todos, pero solo 3 preguntas.

El joven queda anonadado, porque tiene 4 preguntas para hacer. Y piensa: -Soy solo un mendigo sin hogar. Puedo volver y seguir mendigando. Haré las 3 preguntas que me pidieron que hiciera como agradecimiento por su ayuda.

Al hablar con el Buda, le hace las preguntas. Él responde:

-La tortuga no desea dejar su caparazón. Mientras no esté dispuesto a abandonar el confort de su caparazón, nunca se volverá un dragón.

-El hechicero siempre lleva consigo su báculo y nunca lo deja; este actúa como un ancla, alejándolo del cielo.

-Y en cuanto a la joven niña, va a poder hablar cuando conozca a su alma gemela.

Entonces el mendigo se inclina en reverencia ante Buda y emprende su viaje de regreso a casa. Le da su respuesta al hechicero y este le regala su bastón…

La tortuga se quita su caparazón y dentro de ella encuentra perlas preciosas halladas en las partes más profundas del océano. Se las entrega al mendigo y dice: -“Gracias. Ya no necesito esto porque soy un dragón”. Y sale volando hacia el infinito…

El joven ahora tiene la fortuna de la tortuga y el poder del hechicero. Regresa con la familia rica que le había brindado refugio y les dice:

-El Buda dijo que su hija podrá hablar cuando conozca a su alma gemela. Y en ese preciso momento, la joven baja las escaleras y pregunta:

-¿Es ese el joven que estuvo aquí la semana pasada?

La joven y el que una vez fue un mendigo sin hogar hallaron a su alma gemela.

Si estamos dispuestos a ayudar a quienes están luchando más que nosotros, puede llegar a cambiar el curso de tu propia vida, de tu destino, y el universo va a devolverte esos actos de una manera que nunca imaginaste y nunca esperaste.

Todo lo que haces, sea bueno o sea malo, regresa a ti y muchas veces multiplicado.

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