No te encierras en el bucle de la angustia


Ojalá que la vida te encuentre siempre viviendo. Porque este es el cometido más importante que has venido a realizar en este mundo. Vivir. Y es cierto que las circunstancias en muchos momentos pueden ser difíciles. Pero también lo es que el propio sufrimiento en muchos momentos se multiplica a partir de tu propia actitud, y por esa inercia tan humana pero tan tramposa de dar vueltas y vueltas en torno a tus problemas. Así como la Tierra da vueltas alrededor del Sol, tú pareces una peonza dando vueltas en torno a ti mismo cuando te encierras en el bucle de la angustia. Todos hemos estado allí en algún punto.

Pasas la mayor parte de tu vida buscando la esperanza en un bien externo a ti mismo. En un salvador mágico que al más puro estilo de Disney venga a tu vida como una hada madrina que te concede los tres deseos de tu ilusión. Pierdes el tiempo esperando a que un día, casi por arte de magia, te despiertes completamente feliz. Esperas fechas significativas en tu calendario, pospones tu felicidad. Y olvidas que nadie puede ser feliz si no aprende a serlo por sí mismo.

Porque la hipocresía social es una trampa frecuente en una sociedad que nos lleva al autoengaño de creer que la felicidad depende de la belleza, la posición económica, el estatus laboral o cualquier otro brillo. Hazte un favor; no quieras brillar para otros, sino para ti mismo. Sigue tu propio camino, piensa en aquello que quieres hacer para ser feliz con todas tus fuerzas y persigue tus metas.

El sufrimiento es cobarde en comparación con tu valentía para afrontarlo. Por tanto, no te vuelvas diminuto a causa de tus miedos. Eres un gigante cuando conectas con la autoayuda que llevas dentro porque en tu corazón existe una especie de farmacia interior que te dota de todos los recursos necesarios para ser feliz desde el nacimiento. Confía más en el poder de la ley natural, es decir, en aquello que te hace sentir bien por el simple hecho de ser persona.

La medicina del placer

Perseguir el placer es un deseo natural al igual que evitar el sufrimiento. Como bien nos recuerda el hedonismo de la escuela filosófica fundada por Epicuro. Sin embargo, el propio epicureismo explica que es importante dosificar los placeres, es decir, aspirar a ellos con medida. De lo contrario, la voluntad se vuelve esclava del propio disfrute. Y en la vida, el sufrimiento es inevitable al igual que morir.

Piensa que la esperanza es inherente a la propia vida. Es decir, el propio acto ilusionante de vivir te pone en un escenario de superación que te permite crecer como persona. Por tanto, intenta disfrutar de aquello que tienes aquí y ahora. Intenta disfrutar de quien eres a día de hoy sin obsesionarte con la persona que puedes llegar a ser.

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.
ESTE SITIO FUE CONSTRUIDO USANDO