Cómo nos afectan las radiaciones terrestres


Las Radiaciones Terrestres son líneas de fuerza del campo magnético terrestre que recorren toda la superficie de nuestro planeta a la manera de un sistema nervioso y son invisibles a simple vista.

Se pueden clasificar en tres grupos:

1.- Red de Hartmann

El médico alemán Ernst Hartmann y su equipo de colaboradores en los años 50 descubrió la existencia de una verdadera “red”. Estas líneas de radiaciones terrestres tienen un ancho aproximado de 30 cm. y se proyectan de norte a sur cada 1,60 mts, de este a oeste, cada 1,90 mts y verticalmente hasta la estratosfera.

 2.- Red de Radiación diagonal o Red Curry

Otro médico alemán, Manfred Curry, descubrió la existencia de franjas de radiaciones de 15 cm de ancho orientadas en diagonal con los puntos cardinales y con una distancia aproximada de 0.85 cm entre sí.

3.- Vetas de agua o ríos subterráneos

Son cursos de agua que recorren el interior de la Tierra pero cuya ubicación no ha podido sistematizarse hasta el momento y que también producen radiaciones nocivas.

En pocas palabras, la Tierra se encuentra recorrida íntegramente tanto por líneas de radiaciones Hartmann, líneas de radiaciones Curry y también por vetas de agua, que a su vez se cruzan unas con otras, formando precisamente “cruces” de líneas y de líneas con vetas de agua. Por ejemplo, si una línea de radiación Hartmann se cruza con otra línea de radiación Hartmann, se forma un cruce Hartman; cuando una línea de radiación Curry se cruza con otra línea de radiación Curry, da origen a un cruce Curry. Asimismo, es posible que los cruces Hartman se crucen, a su vez, con cruces Curry y, éstos con vetas de agua.

¿Por qué nos enfermamos?

A diario, se observa que una gran cantidad de pacientes no responden a los diversos tratamientos prescriptos por los médicos, a pesar de los numerosos estudios de diferente complejidad a los que se los somete. La variedad sintomatológica con la que se presentan varía: en el plano físico, se observan afecciones neurológicas y cardíacas, tumores, reumatismos, úlceras, desregulación de las funciones orgánicas (digestivas, urinarias, etc.), embarazos con dificultades, jaquecas, cansancio, desgano, desvitalización; en el plano emocional, por otra parte, se observa ansiedad, depresiones, temores infundados, cambios de humor, intranquilidad, y muchas otras enfermedades más.

Sin embargo, no importa la cantidad ni la complejidad de tratamientos médicos a los que se sometan: Mientras continúen durmiendo o pasando extensos períodos de tiempo (por ejemplo, en el lugar de trabajo) sobre radiaciones terrestres de cualquier tipo, no se logrará eliminar esos síntomas y continuarán enfermos. En pocas palabras, pasar gran cantidad de horas, día a día acostado, sobre radiaciones terrestres, ya sea durmiendo o trabajando, produce una gran cantidad de enfermedades. Esto se debe a que las radiaciones despolarizan las células del organismo interfiriendo en su funcionamiento, eliminan el magnetismo necesario para que se mantengan sanas y, en consecuencia, se enferman.

A su vez, el tipo de enfermedad o patología que se manifieste dependerá de la parte del cuerpo que reciba las radiaciones terrestres, y su gravedad aumentará con la intensidad de las radiaciones, es decir, con la exposición a cruces de radiaciones, en los cuales las radiaciones son aún más potentes. Veamos puntualmente cómo se producen ciertas enfermedades.

Por ejemplo, la persona que duerme en una cama que se encuentra ubicada a lo largo de una veta de agua, en poco tiempo puede enfermar de leucemia. Esto es así ya que la radiación provocada por las vetas de agua afecta directamente el flujo sanguíneo. Las esclerosis son la consecuencia de larga exposición a un cruce de líneas de radiación Hartmann que, a su vez, se cruza con un cruce de líneas de radiación Curry que se produce a la altura de la columna vertebral. Del mismo modo, está demostrado que el Mal de Alzheimer puede estar provocado por el mismo tipo de cruce pero cuando la zona afectada es la cabeza.

¿Como detectar las radiaciones terrestres?

Las culturas antiguas, desde los chinos hace más de 4000 años, hasta los Incas conocían la existencia de las radiaciones terrestres y jamás construían sus viviendas ni sus lugares de culto sobre ellas. Por aquel entonces, ya determinaban las radiaciones gracias a la habilidad que desarrollaban para “sentir” las radiaciones o, en su defecto, mediante el uso de horquetas de madera.

Ya en el siglo XX, el Dr. Hartmann recurrió a toda clase de métodos para realizar sus investigaciones pero, en la actualidad, no caben dudas de que el cerebro humano es el instrumento más perfecto y sensible para percibir estas radiaciones. De ahí la importancia que reviste la RADIESTESIA, es decir, la facultad para percibir las radiaciones electromagnéticas, sobre todo, para la salud pero así también como auxiliar de la medicina, la geobiológica, la arquitectura y tantas otras disciplinas, ya que permite determinar la ubicación de tales radiaciones del mismo modo que de agua, petróleo y objetos perdidos.

El Sr. Aake Lingren, ingeniero y radiestesista sueco, subraya la importancia de hacer determinar las radiaciones terrestres en un terreno antes de proyectar la construcción de una vivienda en él ya que, como consecuencia de las radiaciones terrestres, gran cantidad de terrenos resultan sumamente nocivos para la salud. Del mismo modo y por las mismas razones, recomienda que se determinen las radiaciones terrestres en una casa o departamento, antes de decidir su compra.

Cabe destacar que muchas empresas constructoras alemanas garantizan que en los proyectos que comercializan las radiaciones terrestres son evitadas dado que cuentan con especialistas en la materia. Asimismo, en Austria, no se concede permiso de construcción a menos que conjuntamente con el plano de obra se presente el plano que indique la ubicación de las radiaciones terrestres y que el proyecto fue concebido en función de ellas.

Las radiaciones terrestres se pueden determinar en la Tierra, como vimos hasta ahora, pero también directamente en la persona debido a que el organismo refleja las radiaciones terrestres a las que está expuesto y, en ambos casos, como instrumento indicador pueden usarse tanto las varillas como el péndulo.

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