Piénsalo bien: ¿Por qué sufres?


¿Alguna vez has pensado, que, no importa la circunstancia, tienes en tus manos el poder de dejar de sufrir?

Tenemos tan integrado que sufrir forma parte de la experiencia humana que nos resulta impensable pensar que sufrimos porque así lo decidimos.

Hablaremos hoy de la Aceptología, disciplina creada por Gerardo Schmelding que nos enseña que sólo sufrimos por la no aceptación de la realidad.

¿Pero de qué realidad hablamos?

Según esta disciplina, sólo existen dos tipos de realidades:

La realidad externa: Objetiva y NEUTRA. Lo que es… es
La realidad interna: Lo que subjetivamente y en función de nuestro sistema de pensamientos ocurre en nuestro interior al exponernos a la realidad externa.

La realidad externa NO TIENE PODER PARA HACERNOS SUFRIR, porque insistimos ES NEUTRA, pero el procesamiento interno de esta, la no aceptación de lo que ocurre, nos lleva al sufrimiento.

Veamos un ejemplo. Un partido de fútbol acaba 12-0. Esa es la neutra realidad. Es más que evidente la euforia del equipo que ha metido 12 goles y más que evidente la frustración del que no solo no ha metido ninguno si no que le han metido 12…

Para poder llegar a la aceptación, primero tenemos que llegar a la COMPRENSIÓN de dos aspectos:

Primero: NO PODEMOS CAMBIAR LO QUE ES
Segundo: TODO LO QUE OCURRE EN LA VIDA, NOS BRINDA LA OPORTUNIDAD DE REALIZAR UN APRENDIZAJE.

Y en su inmensa generosidad, la vida nos lo va a seguir enviando hasta que hayamos transformado nuestra realidad interna y ya no lo necesitemos.

Vivir en la no aceptación supone vivir en la lucha y es evidente que no existe lucha sin sufrimiento.

No confundamos Aceptación con Resignación, la primera supone librarnos de nuestras propias cadenas mientras que la segunda nos lleva a la limitación.

La primera sólo ocurre cuando nos ponemos en acción para obtener un aprendizaje de la experiencia que nos permita cambiar nuestra propia realidad interior, mientras que la segunda nos lleva a más sufrimiento.

¿Y eso cómo se hace?

Verificando.

Evidentemente en estos momentos, tu EGO tembloroso, que se vale de tu sufrimiento para perpetuarse, en estos momentos te estará poniendo un montón de resistencias.

Te estará diciendo: ¿pero qué dicen estos chalados? Así de sencillo va a dejar de ser dejar de sufrir, ¿y las guerras? ¿Y la enfermedad? ¿Dónde está la neutralidad allí?

Bueno, eso quizá deberían preguntárselo a la industria armamentística o a la farmacéutica…

No te preocupes, no vamos a intentar convencerte, no vamos a entrar en una lucha dialéctica con tu Ego, simplemente te invitamos, la aceptología te invita, a verificarlo…

Si te crees todo esto sin verificarlo al final el Ego, que lleva toda tu vida de ventaja, te va a convencer de lo contrario, así que vamos a buscar la certeza, y la certeza solo te la puede dar el haberlo experimentado por ti mismo, por ti misma.

Para empezar, cuando una circunstancia “neutra” te perturbe, en vez de recurrir a la típica pregunta de ¿por qué me pasa esto a mí?, sustitúyela por ¿para qué me pasa esto a mí?

¿Qué puedo aprender de esto?

Comprender que todos hacemos lo mejor que sabemos desde nuestra realidad interna nos lleva a comprender toda circunstancia, a toda persona, incluidos nosotros mismos.

Aceptamos que algo, que alguien, me muestra una realidad, que como no coincide con lo que yo espero de ella, proceso como negativa, lucho contra ella y por tanto sufro.

Una vez que lo asumo, que lo comprendo, puedo actuar.

Actuar para liberarme de expectativas, de creencias limitantes, en definitiva de todo aquello que me conduce al sufrimiento.

La realidad externa nunca cambia, porque su existencia obedece a la correspondencia con la realidad interna de quien la experimenta.

Sólo cuando la persona cambia su interior, genera una nueva realidad para él. Esto lo logra cuando comprende y acepta que lo externo es el resultado de su experiencia interior, la cual puede decidir cambiar, por sí mismo.

Verifícalo…

“La paz se consigue sólo desde una aceptación sustentada en una comprensión de Amor del Orden del Universo, y de lo necesario de los procesos” Gerardo Schmelding

Original

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